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Marketing , Turismo

5 lecciones de marketing rural extremeño

Publicado Alfonso Cala 03 March 2016

Este puente de Andalucía aproveché el día de fiesta para subir la vía de la plata y acercarme a conocer a nuestros hermanos extremeños. Quería conocer Cáceres pero teniendo el centro de operaciones en Montánchez, un encantador pueblo a 46 kilómetros. 

Y acerté de pleno. No sólo por la calurosa acogida de nuestros nuevos amigos Suso y Susa del Hotal Rural Las Nogalas, las riquísimas viandas y vinos de la zona o por la divertida compañía de Pelayo, Vini y su camarilla en el bar más antiguo del pueblo, el famoso Pito Gordo (Si, habéis leído bien…) 

Porque además de todo ello me llevé en el zurrón, ibéricos y vino aparte, varias impagables lecciones de lo que los mismos parroquianos definieron como marketing rural

1 – Cuida a tu cliente

El mimo con el que nos trataron, la excelencia del servicio y la absoluta orientación al cliente consigue lo que nuestros hospedadores pregonaban desde el primer momento, que te sientas en casa. Desde contarnos historias y anécdotas del pueblo a hacernos recomendaciones para visitar Cáceres, ofrecernos lo que necesitáramos para estar cómodos o regalarnos una botella de vino al despedirnos. Cualquier cosa para que el cliente se sienta único y como de la familia, que vuelva en otra ocasión y se convierta en prescriptor de la marca.

2 - Sé diferente

Que tu marca sea reconocible, memorable, distinta a las demás. Y si puedes dotarla de un relato reconocible, que te cuente cosas, mejor que mejor. En el caso que nos ocupa estamos hartos de ver bares que se llaman Bar casa Pepe café o similares. Pero Pito Gordo es único, todos en el pueblo lo conocen y tiene una historia que se remonta a varias décadas, al abuelo del actual dueño, al que conocían por su apodo. De dónde viene la denominación es aún motivo de sorna porque no hay día que uno de los muchos turistas que cruzan sus puertas no se atreva a preguntar el origen de tan insigne nombre…

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3 – Amóldate a las necesidades del cliente

Ha llegado la hora de cerrar pero, si el cliente quiere tomarse una copa más de vino, no hay más que hablar, se le sirve otra copa de Habla del Silencio. Y si por esa copa, o algunas más posteriores, el cliente quiere levantarse más tarde y desayunar fuera de la hora establecida, pues se le sirve el desayuno. O si la hora del checkout se puede alargar porque no entra un nuevo cliente a la habitación, pues se alarga. “Estáis en mi casa y yo quiero daros lo mejor que tengo y que os sintáis como en la vuestra”, nos repitieron. Todo obviamente con unos límites pero, al final, se trata de conseguir que el cliente se sienta el centro de atención

4 – Y si no has podido satisfacer a tu cliente, compénsalo 

Nos contaron que se había dado una situación de reserva simultanea en un portal de internet y tuvieron que realojar a una de las familias en otro hotel. Como compensación por las molestias le ofrecieron de manera gratuita otro fin de semana en su alojamiento. “Si no han conocido tu casa, se les invita para que la conozcan”, relataban. 

5 – Oportunidad 

El mismo dueño del Pito Gordo nos contó que también regentaba una tienda de chucherías, cerca del bar y en la misma plaza central del pueblo. Un día, vio desde la barra como se llenaba la plaza de militares que estaban de maniobras por la zona y se sentaban a descansar. Avispado como pocos, empezó a pasearse por la plaza con regaliz y gomitas de su tienda para que los esforzados militares lo vieran. Resultado, una cola de personas ávidas de azúcar en su puerta. No dejes de mirar lo que pasa a tu alrededor porque siempre hay oportunidades delante. Y cuando aparezcan aprovéchalas antes de que pasen. 

En definitiva, acciones de marketing en las que apenas media la tecnología pero que se antojan cruciales cuando hablamos de turismo. Cuidar a tu cliente, hacer que se sienta en casa y conseguir que vuelva y te recomiende. Marketing rural le llamaron… 

Yo vuelvo en septiembre, con eso queda todo dicho.

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