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Marketing

¿Está mi empresa aprovechando todas las ventajas del mundo digital?

Publicado Amparo Cantalicio 16 November 2015

Hablar a estas alturas de los términos innovación o nuevas tecnologías como capacidades que deben desarrollar las empresas con el objetivo de generar más negocio y ser más competitivas en el entorno actual, se ha convertido en una especie de mantra empresarial que de tanto repetirse desdibuja y convierte en sonidos vacíos de contenido a las palabras. Y no quiere decir esto que no sean dos factores fundamentales para el crecimiento empresarial, pero es necesario concretar y dar un paso más: hablemos de digitalización empresarial.  

 

Porque la realidad va mucho más allá y es más rica que un par de términos commodity. En el mundo en el que nos movemos, grandes, medianas y pequeñas empresas de todos los sectores tienen a su alcance a un coste relativamente asumible ciertas herramientas, canales y servicios que hace unos años sólo estaban a disposición de negocios directamente vinculados con el desarrollo tecnológico de última generación.

 

Si tenemos que hablar de un cambio real de paradigma, este está mucho más relacionado con el progresivo abaratamiento de la aplicación de la tecnología al negocio y a la empresa  (Ley de Moore) que con lo futuristas o imposibles que estas herramientas puedan llegar a ser.

 

Pongamos un ejemplo muy sencillo: Regreso al Futuro.

La archiconocida película protagonizada por el eterno posadolescente Michael J. Fox ha sido recientemente foco de posts en Facebook (el equivalente actual al “lo han dicho en la tele”). El joven McFly viajaba a un Estados Unidos fechado en octubre de 2015 y se encontraba objetos futuristas como el monopatín o los coches a propulsión, una cazadora-secador o las deportivas que se ajustaban solas.

 

Todos esos objetos eran la parte amable de una sociedad oscura, tétrica y ultraviolenta incluso en entornos  de clase media norteamericana que deberían ser amigables. Si es cierto que no viajamos en monopatines a propulsión también lo es que nuestras calles no son una especie de Call of Duty.

 

Precisamente lo interesante es eso, que la violencia diaria (al menos en esta parte del globo) es algo anecdótico o relativamente controlado y si acaso se circunscribe a entornos de ficción. Y esa, es la verdadera mejora del futuro real.

 

Con las tecnologías ocurre algo similar: el reto no es fabricar nanochips ultraligeros de grafito capaces de teletransportar un átomo en el espacio-tiempo en cada pyme. Eso puede ser un objetivo en Silicon Valley, pero seamos realistas.

 

El desafío y la posibilidad que está, ahora sí, al alcance de nuestras manos es hacer que nuestras empresas generan más valor, más negocio, sean más sostenibles y, en definitiva, hagan a todos los que participan en ella sean clientes, propietarios, trabajadores o proveedores  un poquito más felices cada día, ayudándoles a cada uno de ellos a conseguir sus objetivos.

 

Porque cuando hablamos de digitalización no nos referimos solo a desarrollar acciones de marketing digital; se trata de un cambio mucho más profundo en nuestra forma de concebir la empresa que afecta desde el propio core-business hasta el diseño de nuestras operaciones o la manera en que nos relacionamos con nuestros clientes.  Corremos el riesgo de pensar que la digitalización es la automatización de los procesos y metodologías, pero no es así: es mucho más que eso, es una forma de pensar y hacer las cosas.

 

La digitalización empresarial es un nuevo marco tecno-relacional que capacita a las empresas  para ser mucho más analíticas e inteligentes, relacionarse de manera más efectiva con sus clientes en sus momentos de verdad, permitir a sus empleados ser más eficaces y administrar mejor su tiempo y recursos centrándose en el famoso 80/20 y trabajar de manera permanente en el desarrollo de nuevas oportunidades de negocio ya se trate de nuevos productos, mercados o alianzas empresariales.

 

En eso consiste la digitalización de nuestras empresas: en hacer un uso inteligente y racional de la tecnología para generar valor y negocio. Las pregunta entonces se suceden en nuestra cabeza:

¿Está mi empresa aprovechando todas las ventajas del mundo digital?

¿Está preparada para hacerlo?

¿Merece la pena el coste del cambio, la curva de aprendizaje a la que tiene que someterse mi organización?

¿Qué debo de hacer y por dónde debo empezar?


No hay una única respuesta para cada una de estas preguntas, pero conocer en qué situación de partida se encuentra nuestro negocio es fundamental como primer paso en el camino de la digitalización. 

 

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