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Desarrollo

¿Quieres saber lo que quiere tu cliente? Muy fácil, pregúntale

Publicado Alfonso Cala 14 April 2016

El proceso de desarrollo de una página web tiene varias fases y se encuentra con varios agujeros negros a tener en cuenta. En estas zonas muertas el proyecto puede estancarse o avanzar mucho más lento de lo deseable por todos, desde el cliente que quiere tener su proyecto online cuanto antes hasta la agencia que quiere rentabilizar sus horas de desempeño y publicar el site. Todos quieren que el desarrollo del proyecto sea fluido, que el proceso sea lo más ágil posible y que el resultado final responda con exactitud a las necesidades y deseos del cliente.

Pero muchas veces ocurre que el cliente no es capaz de expresar bien sus gustos y necesidades, o peor aún, que nosotros no somos capaces de hacer las preguntas correctas para obtener esta información. Porque no debemos olvidar en ningún momento dos máximas: 

  • Nadie conoce mejor su negocio como el propio cliente. Él es el que lidia a diario con sus clientes y proveedores, lucha contra su competencia y busca la manera de optimizar sus procesos para alcanzar mayor cuota de mercado. Tiene la experiencia, conoce el producto o servicio y sabe cómo responde el cliente. 
  • El cliente no tiene porque saber cómo se desarrolla una web así que debemos guiarlo en el proceso. Somos nosotros los que conocemos la mejor manera de optimizarla para el entorno en el que va a funcionar, las funcionalidades idóneas y el diseño que puede encajar para que compita con garantía de éxito en su sector. 

Y teniendo en cuenta estas dos realidades se antoja fundamental que en la primera fase del proyecto, la de investigación, sepamos hacer las preguntas correctas. 

Empezar por el tejado no es buena idea 

Muchas veces asimilamos el desarrollo de una web con la construcción de una casa. En este sentido, tenemos que frenar a los clientes cuando nos quieren decir el color de las cortinas o la lámpara de la entrada que les gusta. Antes de entrar en cuestiones formales hay que plantear muchos otros aspectos de calado. Lo primero son los cimientos y la estructura de la casa.

Volviendo al mundo del desarrollo web esto se traduciría en que la toma de requerimientos, la recopilación de información inicial, debe ser rigurosa y concienzuda. Reunir toda la información posible nos va a permitir definir los objetivos del proyecto con exactitud y saber qué quiere exactamente el cliente. Y, por supuesto, aconsejarle sobre las mejores prácticas y ayudarle a definir el proyecto para que responda a las expectativas generadas. 

Un café y una conversación tranquila 

Por eso es tan importante sentarnos con el cliente a hablar y formularle las preguntas precisas en un entorno tranquilo y a modo de conversación. El cliente debe sentirse cómodo y abierto a hablar de su proyecto, en confianza para que la comunicación fluya.

Deben ser preguntas muy concretas, unívocas, que no den pie a segundas interpretaciones y que sólo puedan ser respondidas por el cliente. Aunque conozcamos el proyecto, bien porque sea un cliente recurrente o porque pertenezca a un sector del que tenemos experiencia previa, lo ideal es no presuponer nada, que sea el cliente el que responda y complete la información.


Debemos bucear en busca de las respuestas más completas y afinar en el detalle, lo que nos facilitará una información de mucha calidad para saber con la máxima precisión qué se busca con el proyecto y cómo lograrlo.

 

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Si quieres obtener buenas respuestas, debes elegir las preguntas correctas

¿Pero que preguntas debo hacer? No hay una respuesta única ya que cada proyecto va a requerir diferentes preguntas según sus objetivos pero sí podemos orientarte. Partiendo de la magnífica lista de Olga Revilla podríamos obtener un primer listado de categorías sobre las que preguntar:


Datos básicos: Nombre de la compañía, su web actual, sus canales sociales, el presupuesto estimado para el proyecto y, muy importante, la información de contacto de las personas implicadas en el proyecto y su cargo en la empresa.

El entorno: Definir con la mayor precisión posible los productos y servicios de la empresa, su posición en el mercado y analizar a sus competidores.

Usuarios: Los usuarios del proyecto web son los verdaderos protagonistas por lo que es fundamental describirlos con exactitud (capacidad técnica, edad, sexo, intereses…) y definir el contexto en el que se usará la web. Este último punto es muy interesante porque el contexto definirá en buena medida el desarrollo del proyecto. Por ejemplo, si los usuarios mayormente accederán a la web desde su móvil la web deberá estar muy pensada desde el principio para este dispositivo.


Objetivos: Marcar los objetivos del proyecto, programar los objetivos parciales en un calendario para ir chequeándolos a lo largo del proceso y cerrar una fecha de publicación. Importante en este punto definir los datos que nos permitirán marcar un objetivo como logrado: un número determinado de visitas a la web, de contactos a través del formulario, un aumento concreto de ventas, etc.

Tareas: Entrando ya en el funcionamiento de la web, debemos definir las tareas que los usuarios van a llevar a cabo y la mejor manera de optimizarlas para que sean ágiles y contribuyan a la consecución de los objetivos marcados.

Requisitos: En este apartado se recogerán influencias de otras webs que gusten al cliente, sus preferencias y las limitaciones o guías de estilo que deben seguirse en el desarrollo.

Contenidos: Una web son sus contenidos así que es fundamental saber con que contenidos contamos, si se desarrollarán desde cero y los recursos humanos con los que se cuenta para producirlo.

Cuestiones técnicas: Por último no podemos olvidar los requisitos de accesibilidad y otras cuestiones técnicas como el SEO, hosting, CMS, pasarelas de pago en caso de ser un e-commerce, etc.

 

En definitiva, cada proyecto tendrá sus propias preguntas pero partiendo de esta lista podemos definirlas con mayor precisión. Cuanto mejores sean las preguntas, más cerca estaremos de obtener las respuestas adecuadas.

 

 

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